¿Qué pasó?. No encuentra consuelo mi ilusión. Las cábalas, la mística, las coincidencias, todo se desvaneció. ¿Qué pasó?. Las victorias no se merecen, ya lo sé, pero eso mi corazón no lo entiende. La razón me dice que el resultado es lógico, que esta derrota tiene una explicación. Yo no la entiendo. No la quiero entender. La emoción me nubla la razón. ¿Qué pasó?. La pasión me quema el corazón.
MURIERON CON LOS BOTINES PUESTOS. Listo. Ya está. Se nos terminó el mundial. Es tiempo de reflexionar, de reconocer aciertos y errores, de aprender todo lo que se pueda, y por sobre todo estar agradecido con lo hecho por Diego y sus 23 hombres. No se dió, qué le vamos a hacer. El fútbol tiene estas cosas. Ahora es tiempo de aquietar las pasiones y avivar las razones.

La lógica me dice: "Esperá, tranquilo, venimos bien. Hay razones de sobra para lograr el objetivo." El corazón me dice: "No puedo más. Nosé cómo explicarte la alegría que siento. Vamos Argentina."
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