La nueva ley de servicios de comunicación audiovisual ha abierto un intenso debate sobre el rol de los medios, el periodismo, el derecho a la información y la libertad de expresión. Su aprobación ha sacudido los cimientos de un poder omnipresente y ha desatado una puja de fuertes intereses que todos los dias tiene un nuevo capítulo en las tapas de los diarios, en la pantalla de los televisores y en los parlantes de la radios. En el fondo, lo que también está en discución es la construcción de la realidad que se experimenta. Así como en la película Truman Show, los medios influyen en la percepción de lo que pasa. ¿Qué importancia tiene el debate y el impacto de la nueva norma?
"Nunca el argentino tomó tanta conciencia sobre la realidad de los medios de comunicación en Argentina", dijo Luciano Sanguinetti, docente-investigador de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social y profesor titular de la cátedra Comunicación y Medios de la Universidad Nacional de La Plata, en relación al debate generado entorno a la ley de medios sancionada por ámplia mayoría en el Congreso de la Nación en octubre de 2009. Consideró que es muy bienvenida está polémica sobre la cultura y los medios de comunicación y que significa un paso adelante ya que la ley responde a una expectativa de larga data de muchos sectores de la comunidad y la reforma fundamental de la ley de la dictadura militar.
Según Sanguinetti, la ley está acompañando un proceso mucho más complejo y abarcativo que tiene que ver con las formaciónes tecnológicas de los medios de comunicación e información a nivel mundial. "Se trata de un proceso de modernización global y me parece una buena respuesta en términos del futuro de los medios, tanto audiovisuales, radiofónicos y gráficos", señaló y que incluye a los espacios virtuales de comunicación que están generando muchas posibilidades de comunicación y de producción socialmente distribuidas. "Hasta ahora teníamos a algunos actores principales pero la comunidad estaba bastante fuera de ejercer sus posibilidades de comunicación e información", y destacó en ese sentido que el debate como la sanción de la ley estan poniendo a punto a la Argentina en lo que está pasando en el mundo en términos de las comunicaciones.
Desde 1983 la mayoría de los partidos políticos propusieron en su plataforma la derogación del decreto de radiodifusión de la dictadura, y también se presentaron más de 73 iniciativas legislativas que no pudieron llegar a debatirse en el Congreso. En el año 2004, más de 300 organizaciones se nuclearon en la Coalición por una Radiodifusión Democrática y elaboraron los 21 Puntos Básicos para una Ley de Radiodifusión de la Democracia . La actual ley ha generado la reacción de actores políticos y empresarios que ven afectados sus intereses y que resisten planteando un escenario de tensión con el gobierno. "Todos los partidos que gobernaron argentina intentaron llevar adelante la modificación, pero el temor a sancionar una ley que no fuera del agrado de los grupos monopólicos era muy grande".
"El gobierno toma una iniciativa de una larga lucha por la democratización de los medios que se venía gestando por fuera y más allá de los partidos políticos", explica Sanguinetti. El actual gobierno asumió la responsabilidad de respaldar la ley, la cual fue sancionada por una representación muy eterogenea de legisladores y por lo tanto no es patrimonio solo del oficialismo. "Restringirlo a una cuestión de lucha interna entre oficialismo y un sector de la prensa es una mirada que tiende a cierto reduccionismo interesado", señala. Las mayorias de la comunidad argentina estaban esperando una transformación de la ley de la dictadura. La gestación se llevó adelante mediante un debate público con una importante participación de las universidades.
A partir de la implementación de la ley el panorama en el corto plazo, a iniciativa del gobierno, es ampliar la oferta mediática impulsando la televisión digital terrestre y el crecimiento de los canales educativos, como el Canal Encuentro y el espacio INCAA para el cine nacional y latinomericano. Esto podría generar por parte del sector privado la necesidad de actualizarse y sintonizar con la expectativa general. Sanguinetti contó que hay mucha información que no está pasando por los medios públicos, ni por los privados y que tiene que ver con la demanda de la sociedad y las inquietudes de algunos productores que captan esa sintonía. "En el corto plazo va a haber una discusión al interior de estos dos grandes segmentos (público y privado) y después veremos como se posiciona el tercer sector (ONGs)", apuntó el académico.
En relación a cuáles fueron los cambios que permitieron llevar adelante este proyecto en la actualidad, el entrevistado señaló que esta etapa de la argentina no se puede interpretar con objetividad si no es leída a partir de la crisis del 2001. El cimbronazo de la crisis fue muy fuerte para la vida política, económica, social y cultural de la argentina, y generó muchos cambios que se fueron manifestando lentamente. Luciano Sanguinetti interpretó que el gobierno que surge con la presidencia de Nestor Kirchner, surge sobre la base de no hacer cosas que puedan repetir lo que se vivió en 2001 y a partir de allí fue tomando decisiones que no estarían dentro de un programa definido, sino en una opción vertebral de impulsar un Estado más activo ante la sociedad.
El tema mediático se plantea recién en el gobierno de Cristina porque "en el momento de confrontación con el sector agropecuario los medios tomaron una posición político-partidaria más que clara", contó Sanguinetti y explicó que se presentaron como un actor principal de la vida política y aparecen como una corporación política que no era un partido ejerciendo un poder desde la estructura mediática.
En el contexto actual surge reflexionar sobre la ética del ejercicio profesional de comunicar e informar. Sanguinetti entiende que es preciso plantearse hacia dónde debería dirigir los esfuerzos y hacer conscientes cuáles son las opciones que se presentan en la vida pública. "Mi reflexión -plantea el profesor- sería sobre nuestro desempeño ético en el campo profesional de las comunicaciones visualizando si las decisiones que tomamos ensanchan las posibilidades de reflexión de los oyentes". Así, la ética tiene que ver con cuánto se ensancha la capacidad crítica, interpretativa, evaluativa de los oyentes para que en todo caso ellos mediten y consideren hacia donde dirigir una sociedad: más inclusiva o menos inclusiva. El desafío modesto de parte de los medios es ese. "Ahora la ley es como un mapa, después hay que recorrer ese mapa y en ese recorrido también vamos a encontrarnos con el mismo dilema si determinada decisión ensancha o no las posibilidades", concluyó.
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