En 1992 se celebró la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, Brasil. Allí, la organización de Naciones Unidas (ONU) reconoció la necesidad mundial de conciliar la preservación futura de la biodiversidad con el progreso humano y tomando como referencia el convenio firmado el 22 de mayo de 1972 en Nairobi, declaró esa fecha como el Día Internacional de la Biodiversidad. El concepto, que comenzó a utilizarse en 1985, hace referencia a la variedad de especies de flora y fauna en su medioambiente como garante de bienestar y equilibrio en la biosfera.
Actualmente el empobrecimiento de la biodiversidad constituye uno de los aspectos más preocupantes de la crisis ecológica mundial. Se estima que entre 50 y 300 especies se extinguen cada día. Esta situación lleva a replantearse si hay una cabal comprensión del impacto que esto tiene para el hombre y qué nivel de compromiso hay para tomar acciones. La educación de las nuevas generaciones ¿puede hacer una diferencia si se comprende la importancia de aprender una nueva manera de mirar la relación entre el hombre, el entorno y la ciencia?.
"Empezar a formar cierta estructura de pensamiento te ayuda, no solo a entender ciertos problemas de la naturaleza -como la biología o la física-, sino a pararte distinto ante la vida", contó Melina Furman, magister y doctora en Educación de la Ciencia de la Universidad de Columbia, EEUU; licenciada en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires; y diplomada en Constructivismo y Educación de FLACSO. La idea a la que refiere esta académica es enseñar en la escuela una manera de pensar propia de la ciencia que permita ver si lo que se dice tiene evidencia, como hacer para responder una pregunta de manera válida.
La doctora Furman entiende que hay que enseñarle ciencia a los que no van a ser científicos, apuntando a que quienes van a tener otras profesiones también necesitan adquirir los rudimentos del pensamiento científico para que puedan estar en condiciones de enfrentar problemas. Explicó que este tipo de pensamiento da cierta rigurosidad y brinda una lógica para analizar las cosas que es útil para todos. "Estoy muy convencida que si la sociedad entera tuviera mayor pensamiento científico nos iría mejor", consideró y señaló que siempre se esta volviendo a pensar algunos errores que se creyeron resueltos. "Nosé si esta sería una solución, pero seguro nos daría una mano".
El mayor desafío radicaría en estar listo para genera propuestas y en las escuelas sería importante poner a los chicos en un lugar más activo. "El que analiza un problema produce conocimiento y no solamente el que se sienta y escucha lo que le cuenta otro", afirmó Furman y agregó que hay un montón de hechos de la ciencia que está bueno que se cuenten en la escuela pero si queda solo en eso se pierde la parte más linda de la ciencia que es cómo se sabe todo eso, qué experimentos se hicieron para investigar, cómo podría saber si es así. El trabajo con los maestros y los directores consiste en armar propuestas de clase donde los chicos empiecen a hacer investigación. "No solo contar cómo es la cosa, sino ayudarlos a investigar", destacó.
En base a su experiencia cuenta que la recepción de este tipo de propuesta educativa por parte de los docentes y los alumnos es magnífica. "Los chicos empiezan a responder distinto, incluso hay cosas de disciplina que se empiezan a resolver", dijo. Una de las claves a atender es estimular la observación y el hacerse preguntas y poder ir profundizando la curiosidad natural, educarla y hacerla cada vez más sistemática y poderosa. Este enfoque no es nuevo desde la teoría. Furman contó que los diseños curriculares de Argentina y de todo el mundo ahora, dicen que esto es lo que hay que hacer. Además, -agregó- "es importante empezar a creerle a nuestros sentidos sobre lo que está sucediendo y esto tiene mucho que ver con la posibilidad de emancipación que decía Paulo Freire".
Un interrogante acerca esta manera de pensar es si el aprendizaje, por ejemplo, de ciencias naturales genera una mayor toma de conciencia en los jóvenes. Si bien aclara que no llevan tantos años en esta tarea como para tener mucha certeza sobre qué está pasando con las actitudes hacia el medio ambiente, su sensación es que hay una tendencia a hacerse un poco más cargo. "Comprender que el mundo es nuestro, que lo podemos entender y transformar, de a poco va haciendo que los chicos se sientan más fortalecidos y más responsables", reflexionó y agregó que aunque no hay muchos estudios que demuestren qué pasa, es optimista al respecto. "Entre entender qué pasa con el mundo y hacerse cargo, hay un trecho que hay que recorrer. Creo que este tipo de enseñanza puede ayudar a que el trecho sea más corto".
Mirando a futuro, pensar de manera distinta requiere aprender, también, de forma diferente. Melina Furman trabaja con el programa Escuelas del Bicentenario que alcanza a 150 establecimientos educativos de toda la Argentina. "Son escuelas de las franjas más pobres, más vulnerables de la sociedad donde en general pasaba poco y nada con la enseñanza de la ciencia",contó. Considera que con un poco de organización y armando propuestas buenas puede lograrse cambios rápidos. También compartió su sensación respecto al futuro señalando que hace falta que todas estas buenas ideas, que comienzan a tomar forma real en algunas escuelas, se conviertan en políticas públicas para que alcancen a la masividad. "Es dificil predecir cómo será el futuro si no miramos el presente", declaró entusiasta y reflexionó qué vamos a hacer nosotros para que las escuelas del futuro sean distintas, más demandantes.
En 2009, la doctora Melina Furma y Maria Eugenia Podesta, licenciada en bioquímica, escribieron el libro "La aventura de enseñar Ciencias Naturales", con el cual obtuvieron el premio a la mejor obra de pedagogía práctica en la 36° edición de la Feria del Libro. "Fue una sorpresa hermosa", dijo y contó que el libro refleja mucho el trabajo de años, cosas que saben que funcionan. Cuando les dijeron que su libro había sido elegido la reacción fue: "No estamos tan locas. Hay más gente que considera que hay que profundizar la enseñanza por este lado".
Los interesados en seguir aprendiendo:
Experimentos para chicos: www.experimentar.gov.ar
Campamentos de ciencia para jóvenes: www.expedicionciencia.org.ar
*Actualmente co-coordina la Diplomatura en Enseñanza de las Ciencias de FLACSO y el equipo de Ciencias Naturales del programa Escuelas del Bicentenario (IIPE- Universidad de San Andrés). Ha sido asesora de escuelas primarias y medias en Argentina y EEUU. Desde 2002 co-dirige el programa de campamentos científicos para jóvenes Expedición Ciencia.
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