La idea era ensayar la puesta en el aire para que el programa sonara lo más prolijo y profesional posible. Teníamos superclaro lo que queriamos hacer, al menos eso creíamos, y la práctica debía servir para ajustar algunos detalles menores, y también para ayudarnos a bajar un poquito la ansiedad. Solo eso, nada de que preocuparse. Así que el jueves a la noche, apenas 48 hs. antes de salir al aire de verdad, nos reunimos a hacer un simulacro. -Dale, larga la presentación que nos pegamos atrás.
En el primer intento el saldo dejó más dudas que certezas, y confirmó la hipótesis de que hay una brecha entre aquello que imaginamos y el hecho concreto. Lo que equivale a decir que lo que en tu cabeza suena fantástico cuando lo escuchás reproducido de un grabación, bueno, simplemente no es tan así. En las pruebas siguientes nos fuimos acomodando un poco, solo un poco. No vayan a creer que eramos Les Luthiers, pero aprendimos muchísimo y nos divertimos aún más. Si el sábado podemos lograr transmitir un poquito de esa sesión de ensayo, nos daremos por satisfechos.
PD: estás son algunas escenas del capítulo en el que los locutores suenan más parecido a un grupo de risoterápia que a profesionales de los medios.
viernes, 31 de julio de 2009
Un simulacro (de incendio) de programa
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Radiolando
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