lunes, 16 de noviembre de 2009

Destino ¿determinado o construido?

"Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar, dicen los versos de Antonio Machado invitando a pensar que no hay nada determinado, que el ser humano tiene el poder de elegir, refiriendo así, nada menos, que a la noción de libertad. Sin embargo, en la actualidad también convive con esta mirada el concepto de destino, que de alguna manera supone que todas las acciones están ya, de antemano, marcadas. En PENSAR EN NADA nos propusimos reflexionar sobre si el destino está predeterminado, es construido o qué otras miradas hay.

La idea de destino parece un relato que da ciertas seguridades. Creer en él pareciera una forma de defenderse frente a la angustia de lo impredecible. Es un concepto vinculado a una mirada determinista del mundo, una doctrina filosófica que sostiene que todo acontecimiento físico, incluyendo el pensamiento y acciones humanas, están causalmente determinados por la irrompible cadena causa-efecto. Por otra parte, el pensamiento constructivista establece que la realidad es una construcción hasta cierto punto "inventada" por quién la observa, y en esta concepción se inserta el libre albedrío, creencia que sostiene que los humanos tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones.

El destino son construcciones a propósito de las concepciones históricas, señala Mónica Caballero, licenciada en filosofía y profesora de la Universidad de La Plata, e investigadora en la UNLP y la Universidad de Buenos Aires. Cuenta que no es un tema resuelto y que al analizar, sobre todo en occidente, siempre hay una tensión entre el destino y la libertad. Son como dos caras siempre en tensión, dice. Estas son maneras de mirar el mundo, hay que gente que es más fatalista, y otros consideran que son más dueños de su destino. Yo ser el dueño, tener el poderío, construirme mi propia vida. Es un concepto bastante moderno, cuenta.

En una conversación coloquial y en términos muy claros Mónica cuenta que hay dos concepciones que vienen del cristianismo pero también de la filosofía contemporánea. Una de ellas es el acontecimiento, la cual implica: estar abierto para que acontezca lo que no esta previsto totalmente por vos. La segunda concepción es el tiempo oportuno o Kairos, que sintetizaría las nociones del destino y la libertad. Esto entraña: Estar abierto a que hay tiempos oportunos. Estar abiertos a estar en el lugar adecuado en el momento justo. En su reflexión, subraya que la apertura es un concepto y un estado del ánimo interesante.

La libertad pensemos -dice Caballero- que esta siempre muy acotada, porque siempre hay un montón de condicionamientos históricos de lo que ya está dado, que no podés modificar, y luego tenés ese margen para actuar. Lo importante es ese margen de libertad también estar abierto, porque por ahí vislumbro el camino por un lado y si se esta abierto tal vez el mejor camino era otro. Una de las claves que nos dejó la interesantísima conversación con la Licencia en filosofía es estar atento.

En su columna especial Lupita Zumbado compartió su mirada mística. Comentó que estamos en la tierra para algo, con algún propósito. Tu has venido para enseñar algo alguien, para experimentar algo en la tierra, dijo. Señalo que en a veces podemos saber para que estamos y otras veces no, y que tenemos un espacio para hacer lo que queramos. Su observación siempre atenta a los detalles de la vida, se detuvo en la posibilidad de aprender de los errores, de no repetir patrones de comportamiento. Yo creo que tenemos un destino marcado, pero nosotros tenemos mucho que ver para modificarlo, dijo reflexiva y divertida. Para despedirse nos dejó una cita de Schopenhauer: El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos.


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